© 2019 Instituto Leonardo Murialdo

NUESTRA ESCUELA

Carisma Murialdino, caracterizado principalmente por:

 

  • El reconocimiento del amor de Dios Padre que se manifiesta a través de su Hijo Jesús, sobre todo en su nacimiento, su muerte en cruz y su presencia eucarística.

  • La devoción a María como Madre de Misericordia y Mediadora de todas las gracias.

  • La elección de San José como modelo de vida, especialmente su amor al trabajo y sus virtudes de humildad y caridad.

  • El descubrimiento de Cristo en cada hombre.

  • La opción por los niños y jóvenes pobres y más necesitados.

  • La búsqueda de una formación integral a la luz del Evangelio.

  • El anhelo de participar activamente en la propia formación.

  • La presencia del educador como amigo, hermano y padre.

  • El compromiso de construir una “familia bien unida”, imagen de la “Familia de Nazareth”.

  • La adhesión a los principios de la “Pedagogía del Amor” en un marco de prevención, orientación y animación.

  • Una clara conciencia social en el compromiso de construir un mundo más justo y  solidario

 

La  metodología educativa

La pedagogía del Amor está signada por algunas actitudes fundamentales:

  • Afabilidad: en el trato con los jóvenes. Dice Murialdo: “Procuremos tener siempre, cuando tratamos con jóvenes, un rostro sereno, un trato respetuoso, un hablar delicado, afable, afectuoso”.

  • Dulzura: es el secreto para que un educador josefino tenga éxito. Imitar la actitud de Murialdo, su bondad, su manera de amar, recordando sus palabras: “Amar y ser amado es la primera condición para poder hacer algo de bien”

  • Firmeza: es la condición para que la afabilidad y la dulzura sean amor auténtico. El verdadero amor lleva a corregir y exigir gradualmente a cada uno todo lo que sea necesario para lograr una formación humana integral. Dice Murialdo: “Yo constaté cómo es útil corregir en forma suave y cara a cara”.

  • Laboriosidad y Responsabilidad: Murialdo exhortaba con sus palabras y ejemplo de vida a trabajar incansablemente por la educación de los jóvenes, de modo responsable, humilde y con una fuerte exigencia de calidad. Sintetizaba estas actitudes con los lemas: “Hacer y Callar”, “Hagamos el bien, y hagámoslo bien”, “Animémonos a hacer mucho y, sobre todo, bien”.

 

Como institución educativa de Iglesia y siguiendo las últimas orientaciones de la Congregación,  “Educar con el estilo del Buen Pastor”, nuestra misión será simultáneamente educativa y pastoral. Para ello, a las actividades propiamente educativas se integrarán las de la catequesis, la pastoral,  la vida sacramental y misionera.   Así, el estilo educativo –pastoral del acompañamiento a los alumnos como “amigo, hermano y padre” implicará por parte de los docentes coherencia y testimonio de vida, caracterizados por: fe, amor, caridad, compromiso, exigencia, comprensión, firmeza y disciplina educativa. Es decir que se busca ofrecer un lugar donde la síntesis entre fe y cultura se integre a la vida, donde la pastoral escolar no sea una suma de acciones anexas al currículo de estudio, sino el mismo eje generador de toda la vida institucional. Se trata de ser no una “escuela con pastoral”, sino una “escuela en pastoral”. Es, por lo tanto, una “escuela vocacional” en cuanto ayuda a discernir y a guiar la propia vida según el proyecto de amor de Dios y a comprometerse en la construcción de su Reino.