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NUESTRA HISTORIA

En 1939, la Congregación de San José recibió de doña Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal el espacio necesario para llevar adelante su tarea formativa: 20 hectáreas rodeadas de chacras y plantaciones cuyo límite al norte fue el Carril Nacional, desde allí hacia el sur, el terreno superó sus actuales límites, llegando más allá del actual Parque Juan Domingo Perón y Avenida de Acceso Este. El límite oeste lo dio la calle Arenales y desde allí 300 metros hacia el este.

 

El terreno supo tener las marcas del trabajo de la tierra y la superficie en su mayoría estuvo cultivada con viñedos y algunos frutales intercalados. Los últimos moradores de la antigua casa existente en el terreno fueron los Maza, familia emparentada con los Barrionuevo. Con el apoyo de doña Lucila fueron iniciadas las refacciones del viejo caserón y los trabajos en las habitaciones, adaptándolas para la  misión y sus nuevos moradores.

 

El 11 de junio de 1939 la Congregación de San José abrió oficialmente las puertas del hogar del Niño Obrero ubicado en Carril Nacional 3395 de Villa Nueva.

 

El viejo caserón de adobe trasformado en Hogar comenzó a recibir a los primeros alumnos pupilos en el mes de marzo de 1939. El origen de estos era diverso, los primeros propuestos por los vecinos del Hogar del Niño Obrero, educación y Dios, originarios de Villa Nueva y demás departamentos de la provincia. Otros niños fueron buscados por los mismos religiosos en instituciones como el Asilo de Huérfanos Monseñor Orzali.

 

Como toda casa, el Hogar del Niño Obrero contó desde un primer momento con un cuidadoso sistema de organización de los niños. A cada pupilo que ingresaba al Hogar se le asignaba un número, el cual le permitía reconocer  los elementos de su propiedad y de su uso cotidiano, tales como la ropa, calzado, elementos de aseo, etc. permitiendo su fácil identificación.

 

En el año 1940 la comunidad de religiosos Josefinos de Villa Nueva estaba compuesta por el Director P. Vittorio Gagliardi, los Clérigos Mario Donati y Fernando Francioni, y los Hermanos Coadjutores Francisco Mazzola, Giuseppe Gasparini y Hermenegildo Schiavo. Este número importante de josefinos permitió expandir la misión y abrir la obra a los demás niños de la comunidad de Villa Nueva, estableciendo un nuevo sistema de organización.

 

Existieron tres categorías de alumnos: pupilos, medios pupilos y estudiantes. Los pupilos eran aquellos que vivían en el hogar. Los medio pupilos llegaban a la mañana, participaban de las clases, almorzaban, tomaban media tarde y regresaban sus hogares a las 18 horas; y los estudiantes, quienes solo participaban de las clases y del almuerzo.

 

En 1940 se inició un proyecto edilicio con el que se pensó solucionar la necesidad de espacios para la actividad educativa de los pupilos. Se comenzaron las obras para la ejecución de un edificio de dos plantas pero por deficiencias en la construcción fue demolido. En 1941 se emprendió un nuevo proyecto edilicio, la construcción del salón de actos del  Hogar. Su edificación estuvo a cargo del constructor Alberto Pascual Ferro y la obra brindó por varias décadas el espacio necesario para los grandes acontecimientos del Hogar del Niño Obrero y la comunidad de Villa Nueva.

 

La apertura de la obra significó una nueva instancia educativa en el medio ya que en el distrito de Villa Nueva sólo funcionaban dos escuelas, N º 2 “Almafuerte” ubicada en la calle libertad y Escuela N º 16 “Fray Benito Lamas” sobre calle Roca. El Hogar del Niño Obrero fue, además, la primera escuela en el departamento de Guaymallén de orientación religiosa católica para varones. El ministerio de Educación de la Provincia le asignó a la obra el

 N º 20 y tomó la denominación “Hogar del Niño Obrero, Incorporado a la Enseñanza Oficial.”

 

Entre los años 1946 a 1952, el Hogar del Niño Obrero aumentó notablemente su matrícula de pupilos y medios pupilos, exigiendo un gran esfuerzo de parte de religiosos y laicos para su mantenimiento. La situación se agravó aún más con la muerte de la gran benefactora de la obra josefina de Villa Nueva, el 22 de mayo de 1955. Durante años doña Lucila Barrionuevo Pescara de Bombal trabajó por los humildes, fiel a su Fe y principios cristianos.

 

 

 

 

 

Los nuevos signos de los tiempos

Las dificultades fueron creciendo, haciendo muy difícil el sostenimiento de la obra y la situación económica se volvió crítica. En 1956 se produjo el recambio de directores de la comunidad josefina de Villa Nueva, asumiendo esta función el P. Vladimiro Rossi.

 

La comunidad tomó la decisión de cobrar una pequeña cuota para aquellos jóvenes de Villa Nueva que desearan instruirse en artes y oficios y de esa manera obtener los recursos necesarios para sostener el Hogar. La idea, aunque buena, no cubrió las expectativas. La situación empeoró y la crisis obligó, por falta de suficientes recursos económicos, a tomar la decisión más dolorosa: cerrar el Hogar del Niño Obrero para pupilos y medio pupilos, cesando de este modo la tarea que diera origen a la obra de los josefinos en Villa Nueva.

 

La dura situación vivida por el cierre del Hogar no constituyó un impedimento para que la comunidad josefina continuara con el plan de crecimiento proyectado: el Colegio Secundario. Antes de la llegada del P. Rossi los religiosos habían decidido que era el momento de iniciar en Villa Nueva la formación secundaria, opción educativa necesaria por varios motivos. Primero, para dar continuidad a los egresados de la escuela primaria del Hogar del Niño Obrero; segundo, para crear un espacio de formación que los jóvenes del distrito de Villa Nueva no tenían y debían buscar en el distrito de San José y en  la ciudad de Mendoza.

 

Fieles al espíritu e ideales murialdinos de “formar hombres verdaderamente honestos y auténticamente cristianos” los religiosos proyectaron un colegio secundario de orientación técnica o industrial, del cual los jóvenes egresaran con un oficio de rápida salida laboral, pero la crisis económica también afectó la idea original. El alto costo de la maquinaria impidió el proyecto pero inmediatamente se buscó una alternativa previo análisis de las necesidades y posibilidades del medio laboral.

 

En 1957 surgió el Colegio Secundario Comercial Instituto Leonardo Murialdo, que ofrecía a los jóvenes de Villa Nueva y Guaymallén la posibilidad de obtener el título de Perito Mercantil que para esos años implicaba un rápido acceso a labores administrativas en empresas, bancos y el sector público.

 

A comienzos de la década del 70 y después de muchos años de estudio y anteproyectos, se aprobó el plano definitivo de ampliación de las instituciones del Instituto Leonardo Murialdo en el espacio que diera origen la obra Josefina de Villa Nueva.

 

Mil novecientos setenta y seis fue el último año del colegio “exclusiva” de  varones. En 1977 la comunidad religiosa dirigida por el P. Vicente Perón decidió que este era el momento de actuar en conformidad con el espíritu vanguardista educacional josefino y se abrieron las puertas del Instituto Leonardo Murialdo a las niñas y jóvenes de Villa Nueva. El ingreso a primer año de las niñas significó no solo un cambio global en lo actitudinal sino también en lo edilicio. La primera promoción mixta del Instituto Leonardo Murialdo fue en 1981.

 

El 18 de marzo de 1979 se inauguraron las instalaciones cuyas obras fueron iniciadas en 1971. Amplias y cómodas dependencias administrativas, siete aulas bien iluminadas, un laboratorio de química, una sala de dactilografía y un salón de reuniones, constituyeron la ampliación del edificio.

 

Hacia el año 1982 el Instituto Leonardo Murialdo completó diecisiete  divisiones en el secundario: de primero a segundo año, con cuatro divisiones por curso, y de tercero a quinto con tres divisiones, con un total de 600 alumnos aproximadamente.

 

En 1986 comenzó la proyección de los jardines de infantes en la parte sur del Instituto,  este edificio se concibió separado de la escuela primaria y secundaria. La construcción comenzó a principios de 1988 y estuvo a cargo del ingeniero Daniel Dottori, supervisado por el padre José Manzano y Silvio Fracasso.

 

Cambios en el nivel medio

En el año 1992 la Ley Federal de Educación llevó a reestructurar la antigua secundaria y así surgen 8 º  y 9 º de la Educación General Básica –EGB- en lugar de los antiguos 1 º y  2 º años, mientras que los antiguos 3 º,  4 º y 5 º pasan a ser 1º, 2 º y 3 º año de Polimodal que ofrece dos modalidades: “Economía y Gestión de las Organizaciones  con orientación en Gestión contable, impositiva, laboral y provisional” y “Ciencias Naturales, Salud y Ambiente con orientación en Ambiente”.

En el año 2003, por decisión del gobierno nacional se modifica la Ley Federal de Educación en Ley Nacional de Educación la que propone, entre otros aspectos, volver a la antigua estructura de primaria y secundaria. A partir del año 2014, para la implementación del cambio curricular que estipula la ley 26206 Ley de Educación Nacional, se modificó la estructura curricular de 1° y 2° año del Ciclo básico del nivel secundario. A partir del 2015, se comenzó a implementar el cambio correspondiente al Ciclo orientado, es decir, en 3° año. Durante los años 2016 y 2017, se implementaron los cambios en 4to y 5to año respectivamente. De esta manera, los Bachilleres que ofrece nuestro instituto son: Bachiller en Economía y Administración y Bachiller en Ciencias Naturales.

 

En la actualidad el Instituto atiende aproximadamente a 1700 alumnos desde el Jardín de Infantes hasta el nivel secundario. Cuenta con amplias instalaciones entre las que se pueden destacar: biblioteca, laboratorio de fisicoquímica, dos laboratorios de informática, una sala de video, un microcine, un salón de actos un campo de deportes y salas de usos múltiples.