Misión

Favorecer el desarrollo intelectual y el desarrollo bio-psico trascendente del educando, imprimiendo el carisma de San Leonardo Murialdo y generando situaciones propicias para que, acompañando a las familias, los alumnos logren la madurez armónica de su personalidad, a la luz de la fe católica.

visión

Ser una escuela fundada en la virtud de la caridad que promueva la  responsabilidad y el compromiso personal y comunitario siguiendo el modelo pedagógico de San Leonardo Murialdo: LA EDUCACIÓN DEL CORAZÓN, para "formar honestos ciudadanos, laboriosos e idóneos trabajadores y virtuosos cristianos" con capacidad de liderazgo, decisión y mentalidad crítica.

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  • Afabilidad: en el trato con los jóvenes. Dice Murialdo: “Procuremos tener siempre, cuando tratamos con jóvenes, un rostro sereno, un trato respetuoso, un hablar delicado, afable, afectuoso”.

  • Dulzura: es el secreto para que un educador josefino tenga éxito. Imitar la actitud de Murialdo, su bondad, su manera de amar, recordando sus palabras: “Amar y ser amado es la primera condición para poder hacer algo de bien”

  • Firmeza: es la condición para que la afabilidad y la dulzura sean amor auténtico. El verdadero amor lleva a corregir y exigir gradualmente a cada uno todo lo que sea necesario para lograr una formación humana integral. Dice Murialdo: “Yo constaté cómo es útil corregir en forma suave y cara a cara”.

  • Laboriosidad y Responsabilidad: Murialdo exhortaba con sus palabras y ejemplo de vida a trabajar incansablemente por la educación de los jóvenes, de modo responsable, humilde y con una fuerte exigencia de calidad. Sintetizaba estas actitudes con los lemas: “Hacer y Callar”, “Hagamos el bien, y hagámoslo bien”, “Animémonos a hacer mucho y, sobre todo, bien”.

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